Primer Acto
“No se dejen comprar con una copita… Yo les pido que este próximo 5 de julio lleven a 10 amigos a votar y que ese voto sea para nuestros candidatos de Acción Nacional”
Josefina Vázquez Mota
Primer Acto
Soy Joven, tengo 24 años, mi credencial de elector está vigente y el 5 de julio iré a mi casilla correspondiente y participaré de las elecciones. Será completamente distinto a como lo había venido haciendo en los últimos 6 años.
Estoy convencido de que los jóvenes con capacidad de elección están lo suficientemente politizados como para saber: por cuál partido votar, pues conocen a sus candidatos, les caen bien, mal, son guapas, sexys o han leído a fondo sus plataformas.
Hay quienes están investigando la historia de tal o cual candidata o candidato (con o sin cola que pisar…les). Deciden sobre el que les conviene, porque les representaría como minoría.
Habrá quienes se abstendrán, porque la apatía es inevitable. Otros más como yo, anularemos nuestro voto.
Esta última es una opción auténtica para llamar la atención y evidenciar a un sector de la población, que incluye a miles de jóvenes, que no se siente representado, que cree en la democracia y que no está conforme con el nivel político de los candidatos. Es una manera de subrayarle a los partidos que no “olvidamos” que nos “olvidaron” durante años suficientes.
Es ingenuo creer que los jóvenes debamos inventar otro nuevo partido. Es ridículo pensar que así maduraremos nuestra democracia; no es necesario un show de tal magnitud, porque, de hecho, es casi imposible. Nuestro sistema electoral ni siquiera permite la oportunas candidaturas ciudadanas y sí un enriquecimiento exacerbado de los dueños de los prostituibles partidos satélite, los chiquipartidos.
Por eso los partidos más influyentes tendrían que escuchar nuestras exigencias, sensibilizarse ante los ciudadanos y empoderarnos. Los jóvenes somos capaces de tomar decisiones, incidir en la vida democrática y, por ende, quejarnos de ella.
¿Sabrán que fui yo uno que anuló mi voto? No, no hay manera, mi voto en blanco se perderá entre los miles que votaron por Cantinflas, por Niurka o por Obama; se contará entre boletas electorales que alguien usó incorrectamente.
Por eso una legislación que permita un espacio para el voto en blanco en la boleta electoral es urgente. Los candidatos actuales podrían capitalizar esta exigencia, prometiendo una reforma en este sentido, pero ninguno lo ha hecho.
Segundo Acto.
El jueves pasado la U. Iberoamericana y consulta Mitovsky dieron a conocer la encuesta “Libertad de Expresión” con datos ciertamente suculentos. Sólo para abrir boca ahí le van unos datos: los jóvenes no nos sentimos en total libertad de expresar algo públicamente, por lo menos eso piensa casi el 49% de los entrevistados; como en todo, hay sacrificios y porque la crisis no perdona: a cambio de mejores condiciones económicas, el 27.7 % está dispuesto a sacrificar el voto libre a cambio de un billetito. ¿Desencanto? ¿Traición?
Los jóvenes sabemos decidir en política y no comparto la invitación que J. Vázquez Mota le hizo a los jóvenes yucatecos para participar en la elección. Señora: esto no se trata de promocionar un parque de diversiones: ¡Trae a 10 amiguitos, te cobramos la mitad y yo gano! A Vázquez Mota le falta inteligencia, no es la manera de llegarnos. Si nos abaratan, se abarata la democracia.
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viernes, 12 de junio de 2009
AL FILO: Víctimas
Primer Acto
“¿Por qué no pasó esto en la Cámara de Diputados?
Porque ahí hay todas las medidas de seguridad
para proteger a las más grandes ratas del país.”
Roberto Zavala, padre del niño Santiago muerto en Hermosillo.
Política del más bajo nivel es la que hemos presenciado en medio de las llamas infernales que han acabado, hasta el momento, con la vida de 44 niños, bebés prácticamente, que fueron sorprendidos por un incendio que fatalmente alcanzó la guardería ABC de Hermosillo, en Sonora.
Las llamas no cesan, las autoridades no las han sabido extinguir.
“Llegaremos hasta las últimas consecuencias”; “Coadyuvaremos”; “Caerán los responsables”; “La PGR atraerá las investigaciones”; “Compartimos el dolor”, ajá… ¿Y?
“Este es el país donde no pasa nada”. Y no pasa nada porque permitimos que no pase nada, porque estamos acostumbrados a olvidar las tragedias que evidencian la triste podredumbre de la clase gobernante y que, incluso, alcanza los linderos de la ciudadanía, nos seduce.
Los ciudadanos tendemos a olvidar estas cosas para estar menos peor. No podemos seguir así. Intentemos comprender, nos pide E. Hemingway, no somos un personaje de tragedia. Actuemos y no nos quedemos en el llanto y la sensiblería cursi.
Segundo Acto.
Los dueños, empresarios que operaban la guardería, dejaron de serlo ante la exhibición mediática que los hizo cenizas: Antonio Salido y Alfonso Escalante Hoeffer.
Salido, declaró que “se trataba de inversiones serias”, tan serias que ni una sola influencia traficada hubo en el negocio. ¿Entonces por qué los busines, las guarderías, estaban a nombre de sus esposas? En fin, responsables de medio pelo.
El 10 de junio fue cesado el delegado del IMSS en Sonora, Arturo Leyva. Ahora, el señor Daniel Karam, el mudo que días después habló y que en sus tiempos libres suele dirigir, bueno, firmar como director del IMSS, debería pensar que el castigo por la omisión no se resuelve con renuncias.
Tampoco con discursos sobados como los que actúa Eduardo Bours, gobernador de Sonora, pariente del pariente de la tía de la sobrina de más de la mitad de Hermosillo, es más, pariente de medio Sonora. Así, no.
Además, recuerden, los niños murieron en medio de una agonía de no más de 3 minutos, no les dio tiempo de llorar, muchos dormían mientras el techo se les venía encima. Háganle honor a las muertes y sean sensibles a las heridas, no demoren. Es lo menos que pueden hacer las autoridades, de lo contrario, nunca saldrán de las llamas que los consumen.
“¿Por qué no pasó esto en la Cámara de Diputados?
Porque ahí hay todas las medidas de seguridad
para proteger a las más grandes ratas del país.”
Roberto Zavala, padre del niño Santiago muerto en Hermosillo.
Política del más bajo nivel es la que hemos presenciado en medio de las llamas infernales que han acabado, hasta el momento, con la vida de 44 niños, bebés prácticamente, que fueron sorprendidos por un incendio que fatalmente alcanzó la guardería ABC de Hermosillo, en Sonora.
Las llamas no cesan, las autoridades no las han sabido extinguir.
“Llegaremos hasta las últimas consecuencias”; “Coadyuvaremos”; “Caerán los responsables”; “La PGR atraerá las investigaciones”; “Compartimos el dolor”, ajá… ¿Y?
“Este es el país donde no pasa nada”. Y no pasa nada porque permitimos que no pase nada, porque estamos acostumbrados a olvidar las tragedias que evidencian la triste podredumbre de la clase gobernante y que, incluso, alcanza los linderos de la ciudadanía, nos seduce.
Los ciudadanos tendemos a olvidar estas cosas para estar menos peor. No podemos seguir así. Intentemos comprender, nos pide E. Hemingway, no somos un personaje de tragedia. Actuemos y no nos quedemos en el llanto y la sensiblería cursi.
Segundo Acto.
Los dueños, empresarios que operaban la guardería, dejaron de serlo ante la exhibición mediática que los hizo cenizas: Antonio Salido y Alfonso Escalante Hoeffer.
Salido, declaró que “se trataba de inversiones serias”, tan serias que ni una sola influencia traficada hubo en el negocio. ¿Entonces por qué los busines, las guarderías, estaban a nombre de sus esposas? En fin, responsables de medio pelo.
El 10 de junio fue cesado el delegado del IMSS en Sonora, Arturo Leyva. Ahora, el señor Daniel Karam, el mudo que días después habló y que en sus tiempos libres suele dirigir, bueno, firmar como director del IMSS, debería pensar que el castigo por la omisión no se resuelve con renuncias.
Tampoco con discursos sobados como los que actúa Eduardo Bours, gobernador de Sonora, pariente del pariente de la tía de la sobrina de más de la mitad de Hermosillo, es más, pariente de medio Sonora. Así, no.
Además, recuerden, los niños murieron en medio de una agonía de no más de 3 minutos, no les dio tiempo de llorar, muchos dormían mientras el techo se les venía encima. Háganle honor a las muertes y sean sensibles a las heridas, no demoren. Es lo menos que pueden hacer las autoridades, de lo contrario, nunca saldrán de las llamas que los consumen.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Inconsciente
No creo en las coincidencias. En el inmediatamente anterior post que escribí en este blog, hablaba de dos días de dejar de fumar.
Hoy, tiempo después, llevo dos días de no fumar... tanto. Estoy cabrón.
Hoy, tiempo después, llevo dos días de no fumar... tanto. Estoy cabrón.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Me la mamo
¿Tan deprimido estaba como para haber escrito semejante mamada sobre mi cumpleaños?
Lo escrito es la antítesis de lo que pienso... Supongo que la contrariedad en el análisis evoca una embarradita de mi verdad. No es verdad-mentira, más bien, todo lo contrario.
Lo escrito es la antítesis de lo que pienso... Supongo que la contrariedad en el análisis evoca una embarradita de mi verdad. No es verdad-mentira, más bien, todo lo contrario.
domingo, 12 de octubre de 2008
10 de Octubre de 1984
Acabo de cumplir 24.
El Monquiqui me preguntó qué sentía al llegar a esta edad. No supe contestar. Tendría que recordar cada segundo del último año para brindar una respuesta pragmática.
Soy pragmático, porque vivo aprehensivo. Gustavo Gordillo hoy por la mañana me preguntó qué es lo que me había sucedido recientemente. No supe resumir.
Tengo curiosidad por cada segundo de mi vida. Me obsesionan los minutos.
Le pregunté ayer a mi madre cuántos días después de haber nacido permanecimos en el hospital y me contestó que la habían internado un martes y salimos un viernes. Cuatro días bajo observación. Luego de ese 14 de octubre de 1984, nunca había estado más de cuatro días en un nosocomio. Dos operaciones nasales ameritaron únicamente doce horas en total. No permití estar más tiempo. No me gustan los hospitales cuando soy paciente. No me gusta ser paciente. Soy muy desesperado. Me desesperan los segundos, por eso no los recuerdo, sin embargo me intrigan.
Soy joven. A Sandra y a Carmen les platiqué que desde los tres años sabía leer. Desde el año y medio hablo, pendejadas, pero hablo. Recuerdo que cuando tenía casi tres años mi mamá me regalo el "ABC Arcoiris". Una de mis primeras frases leídas fue: "Lina lava la tina".
Ayer mismo, mi mamá dijo que conforme crecía en los primeros años, ella notaba la dificultad que me causaba pronunciar la letra c: tasa, decía yo, en lugar de casa. Yo complementé la información al decir que la erre también me causaba problemas al pronunciarla. No permití risas de los presentes ante tal anécdota y dije: pero todo un día me la pasé imitando el sonido de un coche: rrrrrrrrrrrrrr, y ya para la noche podía pronunciar la letra dentro de una palabra y sin problemas.
En fin. Vengo de muchos lados, no quiero reflexionar detalles, otro día con más calma.
Llegé al 10 de octubre de 2008 con mis reyes padres y mis princesas hermanas más conmovedores que de costumbre. Con Julio más cerca.
Luego con el Cano que sabe escuchar. Con el cabrón de Álvaro. Con Atenea más divertida. Karime y Poncho que siempre comparten conmigo. Con Lorena intentando ser mi amiga. Roberto Montiel tomándome siempre en cuenta. Robertito prometiéndome ser con-a-migo. Trabajando con Puig y con Enrique. Mariel es mi little sister. Con Emma, Daniel y sus papás aún más cariñosos. Con Alejandra compartiéndo nuestro departamento. Con el Alvarado y su besucona familia. Con un SMS de Raúl y un correo electrónico de Ady. Llego hoy con mucho trabajo y en pleno psicoanálisis.
Tengo fantasías por cumplir y deseos por deformar. Con responsabilidades muy particulares que contrastan con las de jóvenes de mi edad.
El día de mi cumpleaños Julio y Mariel me dieron una cena sorpresa. Deliciosa. Esa noche le dije al propio Julio que estarían conmigo quienes pudieran llegar, a lo que él contestó: "eso sí".
Yo sólo sé que estoy contento.
El Monquiqui me preguntó qué sentía al llegar a esta edad. No supe contestar. Tendría que recordar cada segundo del último año para brindar una respuesta pragmática.
Soy pragmático, porque vivo aprehensivo. Gustavo Gordillo hoy por la mañana me preguntó qué es lo que me había sucedido recientemente. No supe resumir.
Tengo curiosidad por cada segundo de mi vida. Me obsesionan los minutos.
Le pregunté ayer a mi madre cuántos días después de haber nacido permanecimos en el hospital y me contestó que la habían internado un martes y salimos un viernes. Cuatro días bajo observación. Luego de ese 14 de octubre de 1984, nunca había estado más de cuatro días en un nosocomio. Dos operaciones nasales ameritaron únicamente doce horas en total. No permití estar más tiempo. No me gustan los hospitales cuando soy paciente. No me gusta ser paciente. Soy muy desesperado. Me desesperan los segundos, por eso no los recuerdo, sin embargo me intrigan.
Soy joven. A Sandra y a Carmen les platiqué que desde los tres años sabía leer. Desde el año y medio hablo, pendejadas, pero hablo. Recuerdo que cuando tenía casi tres años mi mamá me regalo el "ABC Arcoiris". Una de mis primeras frases leídas fue: "Lina lava la tina".
Ayer mismo, mi mamá dijo que conforme crecía en los primeros años, ella notaba la dificultad que me causaba pronunciar la letra c: tasa, decía yo, en lugar de casa. Yo complementé la información al decir que la erre también me causaba problemas al pronunciarla. No permití risas de los presentes ante tal anécdota y dije: pero todo un día me la pasé imitando el sonido de un coche: rrrrrrrrrrrrrr, y ya para la noche podía pronunciar la letra dentro de una palabra y sin problemas.
En fin. Vengo de muchos lados, no quiero reflexionar detalles, otro día con más calma.
Llegé al 10 de octubre de 2008 con mis reyes padres y mis princesas hermanas más conmovedores que de costumbre. Con Julio más cerca.
Luego con el Cano que sabe escuchar. Con el cabrón de Álvaro. Con Atenea más divertida. Karime y Poncho que siempre comparten conmigo. Con Lorena intentando ser mi amiga. Roberto Montiel tomándome siempre en cuenta. Robertito prometiéndome ser con-a-migo. Trabajando con Puig y con Enrique. Mariel es mi little sister. Con Emma, Daniel y sus papás aún más cariñosos. Con Alejandra compartiéndo nuestro departamento. Con el Alvarado y su besucona familia. Con un SMS de Raúl y un correo electrónico de Ady. Llego hoy con mucho trabajo y en pleno psicoanálisis.
Tengo fantasías por cumplir y deseos por deformar. Con responsabilidades muy particulares que contrastan con las de jóvenes de mi edad.
El día de mi cumpleaños Julio y Mariel me dieron una cena sorpresa. Deliciosa. Esa noche le dije al propio Julio que estarían conmigo quienes pudieran llegar, a lo que él contestó: "eso sí".
Yo sólo sé que estoy contento.
domingo, 5 de octubre de 2008
El Weso: Un programa duro de roer
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