jueves, 14 de enero de 2010

Obesos sin Guiness

“¿Están gorditos por tanta mordida?”, un niño le pregunta a su mamá.
¿En qué momento engordaron nuestros policías? Esas llantitas definitivamente los ponen en una cruel desventaja.
Trata de alcanzarlo: Primer Acto
Ver a un policía obeso no da confianza. Lo primero que se proyecta en el cine de nuestras mentes es la secuencia en la que un asaltante, en plena fechoría, es correteado por un policía mexicano con 40 kilos de más, sudando, jadeante, con un semblante pálido, luego rojo, luego morado, a segundos de un paro cardíaco. No lo alcanza.
Del total de los hombres y mujeres policías de la ciudad de México ¡7 de cada 10 tienen sobrepeso! La Secretaria de Seguridad Pública del DF lleva a cabo diversos esfuerzos para meter en cintura a mil 900 elementos obesos, ahí tenemos el Programa Integral de Atención a la Obesidad. Los resultados han sido flacos e insuficientes y eso no es saludable en muchos sentidos.
Una vez que inician los turnos de 12 horas de trabajo, varias patrullas recorren la ciudad de México repartiendo a los policías la “choclaya”, un saleroso lunch que contiene un juguito, un yogur y una barra de granola que alucinan los uniformados, por lo que no resisten la tentación de empacarse unas gorditas, sendos tacos de carnitas, la bonita torta cubana o, de perdida, una guajolota (torta de tamal).
Se me hace que la pancita se la deben (¡sí!) a las mordidas de cada día. ¿Usted cree que después de 12 horas de guardia tienen ánimo de darle al gimnasio o salir a correr una media hora?

¿Y el Guiness?: Segundo Acto
 
Por eso le propongo una tarea: cuando vaya camino a la escuela, a la chamba, o al mandado, cuente a los policías que se le crucen y sume cuántos de ellos tienen sobrepeso. No los pierda de vista, identifíquelos.

Sí, tenemos el récord del árbol de navidad más grande del mundo; la pista de hielo “más colosal del mundo universal”, pero ¿cuándo nos agenciaremos el reconocimiento del cuerpo policíaco más atlético y eficiente?

Por eso a mí me gustaría que también en otras entidades como en Puebla la policía sea saludable; que en Querétaro, Nuevo León o Jalisco obtengan los títulos de la policía más honrada, la más respetuosa de los Derechos Humanos, la mejor armada y más capacitada. ¿Cuánto falta para eso?


twitter.com/nacholozano

jueves, 5 de noviembre de 2009

La incredulidad del Santo Ciudadano


“Haiga sido, como haiga sido”

Como dicen en el pueblo de Felipe Calderón.

Primer Acto: Hasta no ver, no creer

Si lo dicen las santas entidades de justicia, locales o federal, es la puritita verdad; si lo parloteó el beato presidente o su sagrado gabinete, es porque se trata sólo de: un catarrito shockeado en medio de un boquete; los benditos gobernadores siempre están en lo cierto; ¡son divinos los magistrados de justicia! Ni le muevas.

Santo Tomás sacudió con su duda. “La Incredulidad de Santo Tomás” es un portentoso óleo pintado en 1602 por Michelangelo Merisi, Caravaggio. Se trata de un lienzo encargado por la poderosa familia italiana de los Giuliani. Ahí se pinta la luz: la necedad por la verdad.

Según textos bíblicos, Tomás se negó a reconocer la resurrección: ¡qué valor testicular!

Cristo le pidió tocar la herida de su costado para constatar que era él quien había muerto en la cruz y que entonces estaba de vuelta. ¡Uuuhh!, qué emoción… He was back, y se volvió a ir… ¡Chin!

Segundo Acto: Búscale tres pies al gato

El descrédito que ha tenido el poder político mexicano frente a los ciudadanos es tal, que la desconfianza y la incredulidad ante sus pululantes discursos son reacciones legítimas y cotidianas entre nosotros. La inseguridad puública generando más inseguridad pública.

Sin embargo hay dormilones cobijados por la incredulidad que no ponen el dedo en la llaga. Ejemplo: ante un haiga sido, como haiga sido la duda es fundamental. Todo sea por la transparencia y la escurridiza rendición de cuentas.

La nueva generación de comunicadores, en plena caza, no podemos permanecer con la apariencia y luego redactar la nota así, sin más memoria y sensibilidad; no por iluminación cristiana o marciana. Un reportero, como Santo Tomás, no debiera privilegiar el cinismo ante la verdad, porque entonces aquel no serviría para este oficio, como sentenció Ryszard Kapuscinski. Si lo hacen, profesionalizarían la parcialidad, el supuesto o el sesgo informativo. Nos quedaríamos con la duda.

En el Proscenio

La incredulidad del Santo Ciudadano le permite ir al fondo de la herida, excavar en ella, volver y revolver, contraponer y debatir. No importa si alrededor nuestro haya quienes juzguen como naif lo que uno hace y que nos califiquen de pecadores irreverentes.


Perdimos la oportunidad de tener a un Ombudsman ciudadano, plural, defensor (repito).

viernes, 12 de junio de 2009

AL FILO: ¿Voto inútil? No.

Primer Acto

“No se dejen comprar con una copita… Yo les pido que este próximo 5 de julio lleven a 10 amigos a votar y que ese voto sea para nuestros candidatos de Acción Nacional”
Josefina Vázquez Mota

Primer Acto
Soy Joven, tengo 24 años, mi credencial de elector está vigente y el 5 de julio iré a mi casilla correspondiente y participaré de las elecciones. Será completamente distinto a como lo había venido haciendo en los últimos 6 años.

Estoy convencido de que los jóvenes con capacidad de elección están lo suficientemente politizados como para saber: por cuál partido votar, pues conocen a sus candidatos, les caen bien, mal, son guapas, sexys o han leído a fondo sus plataformas.

Hay quienes están investigando la historia de tal o cual candidata o candidato (con o sin cola que pisar…les). Deciden sobre el que les conviene, porque les representaría como minoría.

Habrá quienes se abstendrán, porque la apatía es inevitable. Otros más como yo, anularemos nuestro voto.

Esta última es una opción auténtica para llamar la atención y evidenciar a un sector de la población, que incluye a miles de jóvenes, que no se siente representado, que cree en la democracia y que no está conforme con el nivel político de los candidatos. Es una manera de subrayarle a los partidos que no “olvidamos” que nos “olvidaron” durante años suficientes.

Es ingenuo creer que los jóvenes debamos inventar otro nuevo partido. Es ridículo pensar que así maduraremos nuestra democracia; no es necesario un show de tal magnitud, porque, de hecho, es casi imposible. Nuestro sistema electoral ni siquiera permite la oportunas candidaturas ciudadanas y sí un enriquecimiento exacerbado de los dueños de los prostituibles partidos satélite, los chiquipartidos.

Por eso los partidos más influyentes tendrían que escuchar nuestras exigencias, sensibilizarse ante los ciudadanos y empoderarnos. Los jóvenes somos capaces de tomar decisiones, incidir en la vida democrática y, por ende, quejarnos de ella.

¿Sabrán que fui yo uno que anuló mi voto? No, no hay manera, mi voto en blanco se perderá entre los miles que votaron por Cantinflas, por Niurka o por Obama; se contará entre boletas electorales que alguien usó incorrectamente.
Por eso una legislación que permita un espacio para el voto en blanco en la boleta electoral es urgente. Los candidatos actuales podrían capitalizar esta exigencia, prometiendo una reforma en este sentido, pero ninguno lo ha hecho.

Segundo Acto.

El jueves pasado la U. Iberoamericana y consulta Mitovsky dieron a conocer la encuesta “Libertad de Expresión” con datos ciertamente suculentos. Sólo para abrir boca ahí le van unos datos: los jóvenes no nos sentimos en total libertad de expresar algo públicamente, por lo menos eso piensa casi el 49% de los entrevistados; como en todo, hay sacrificios y porque la crisis no perdona: a cambio de mejores condiciones económicas, el 27.7 % está dispuesto a sacrificar el voto libre a cambio de un billetito. ¿Desencanto? ¿Traición?

Los jóvenes sabemos decidir en política y no comparto la invitación que J. Vázquez Mota le hizo a los jóvenes yucatecos para participar en la elección. Señora: esto no se trata de promocionar un parque de diversiones: ¡Trae a 10 amiguitos, te cobramos la mitad y yo gano! A Vázquez Mota le falta inteligencia, no es la manera de llegarnos. Si nos abaratan, se abarata la democracia.

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AL FILO: Víctimas

Primer Acto

“¿Por qué no pasó esto en la Cámara de Diputados?
Porque ahí hay todas las medidas de seguridad
para proteger a las más grandes ratas del país.”
Roberto Zavala, padre del niño Santiago muerto en Hermosillo.


Política del más bajo nivel es la que hemos presenciado en medio de las llamas infernales que han acabado, hasta el momento, con la vida de 44 niños, bebés prácticamente, que fueron sorprendidos por un incendio que fatalmente alcanzó la guardería ABC de Hermosillo, en Sonora.

Las llamas no cesan, las autoridades no las han sabido extinguir.

“Llegaremos hasta las últimas consecuencias”; “Coadyuvaremos”; “Caerán los responsables”; “La PGR atraerá las investigaciones”; “Compartimos el dolor”, ajá… ¿Y?

“Este es el país donde no pasa nada”. Y no pasa nada porque permitimos que no pase nada, porque estamos acostumbrados a olvidar las tragedias que evidencian la triste podredumbre de la clase gobernante y que, incluso, alcanza los linderos de la ciudadanía, nos seduce.
Los ciudadanos tendemos a olvidar estas cosas para estar menos peor. No podemos seguir así. Intentemos comprender, nos pide E. Hemingway, no somos un personaje de tragedia. Actuemos y no nos quedemos en el llanto y la sensiblería cursi.
Segundo Acto.

Los dueños, empresarios que operaban la guardería, dejaron de serlo ante la exhibición mediática que los hizo cenizas: Antonio Salido y Alfonso Escalante Hoeffer.

Salido, declaró que “se trataba de inversiones serias”, tan serias que ni una sola influencia traficada hubo en el negocio. ¿Entonces por qué los busines, las guarderías, estaban a nombre de sus esposas? En fin, responsables de medio pelo.

El 10 de junio fue cesado el delegado del IMSS en Sonora, Arturo Leyva. Ahora, el señor Daniel Karam, el mudo que días después habló y que en sus tiempos libres suele dirigir, bueno, firmar como director del IMSS, debería pensar que el castigo por la omisión no se resuelve con renuncias.

Tampoco con discursos sobados como los que actúa Eduardo Bours, gobernador de Sonora, pariente del pariente de la tía de la sobrina de más de la mitad de Hermosillo, es más, pariente de medio Sonora. Así, no.

Además, recuerden, los niños murieron en medio de una agonía de no más de 3 minutos, no les dio tiempo de llorar, muchos dormían mientras el techo se les venía encima. Háganle honor a las muertes y sean sensibles a las heridas, no demoren. Es lo menos que pueden hacer las autoridades, de lo contrario, nunca saldrán de las llamas que los consumen.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Inconsciente

No creo en las coincidencias. En el inmediatamente anterior post que escribí en este blog, hablaba de dos días de dejar de fumar.

Hoy, tiempo después, llevo dos días de no fumar... tanto. Estoy cabrón.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Estuvo de la chingada la noche; un hombre afuera de un departamento gritó: "Fernando, ábreme Fernando" Llevo dos dìas sin fumar... tanto. Un cigarro no me he acabado. Espero a alguien. A algunos.

Me la mamo

¿Tan deprimido estaba como para haber escrito semejante mamada sobre mi cumpleaños?

Lo escrito es la antítesis de lo que pienso... Supongo que la contrariedad en el análisis evoca una embarradita de mi verdad. No es verdad-mentira, más bien, todo lo contrario.